Soledad en el puente de marineros;
a babor una luna llena,
una espuma blanca en la mar
y el alma aturdida que desespera.
(Voy a bordo de un velero sin brújula)

Triángulo alineado al escozor,
viento, niebla y marea;
Covid en la bahía,
Covid en la ensenada
y más Covid en la ribera.

El aplomo de la luna
recicla mi esperanza
y ya su mística unción
da fuerza al hombre nuevo.
(me aproximo a la costa)

El timón de la embarcación cede
ante el oleaje,
y sabe Dios que el corazón
pide una plegaria.

Pero el Covid no sabe de manifiestos
y aturde la magia de la aurora,
entonces las aguas arrecian en mi barco
y sollozo ante la inminencia
de mi cruel destino.

Queda sólo el embrujo táctico del cielo
donde nacerá por cierto
en una magna noche
el brillo solemne de una estrella,
que salvará al mundo de otro naufragio.

Mas mi velero ya no tendrá timón
y el mar azul acariciará mi pelo
enfrente de un espejo de agua salada.